El carácter de la responsabilidad social empresarial atiende a razones de voluntad. Esta voluntariedad distingue la RSE de la legalidad, pues se hace porque se decide así y no por imposición.
El esfuerzo de implantar la RSE reconoce la difusión por parte das empresas y organizaciones o por parte de instancias públicas europeas o internacionales: códigos de conducta, auditorías éticas, memorias de sostenibilidad, etc.
En la política europea ha sido básico el empuje de la responsabilidad social de ciertos organismos y de la implantación de iniciativas que proponen que los agentes afectados por la RSE sean instrumentos para gestionarla.
Cuáles son los dos instrumentos más importantes en Europa para gestionar la RSE?
1.- La Carta de Copenhague
Se considera la primera iniciativa europea de gestión de la RSE y desde 1988 es utilizada por muchas organizaciones de Dinamarca para evaluar los niveles de la RSE.
Para crearla se elaboran encuestas y técnicas cuantitativas de carácter grupal. Su principio es la creación de valor sostenible para los grupos de interés.
Se trata de un proceso circular, muy semejante al seguido en procesos de calidad (que se funda en un compromiso de la alta dirección: las empresas no son democráticas) y las características son las que vemos a continuación:
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Compromiso de la alta dirección
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Identificar grupos de interés clave y legítimos
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Iniciar el proceso de diálogo e interlocución con los grupos de interés.
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Determinar los indicadores básicos de actuación, adaptándose a los sistemas de información empresarial.
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Monitorizar las actuaciones y hacer que tengan coherencia con los valores empresariales.
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Objetivos, presupuesto y plan de acción
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Preparar, verificar y publicar informes de RSE
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Consultar a grupos de interés sobre la actuación y valores mejorados. Identificar las disfunciones y propuestas ajenas.
Como conclusión, la Carta de Copenhague, quiere intervenir con un sistema enfocado a xestionar los grupos de interés.
2.- El Libro Verde de la Comisión Europea
Lo presentó la Comisión Europea en Junio de 2011 y tiene por objetivo fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas, estimular el debate sobre la idea de RSE y definir un marco europeo para su promoción.
El proceso que se fijó para su elaboración fue similar al de la Carta de Copenhague: se realizaron consultas entre los grupos de interés europeos. Según el Libro Verde, el concepto de RSE es “la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y ambientaless en las operaciones comerciales y sus relaciones con los interlocutores”.
Las ideas en las que se basa el Libro Verde son:
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Voluntariedad de la RSE, cubriendo los aspectos de la dimensión interna y externa de la organización.
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Aspectos internos son: la gestión de RRHH, salud y seguridad en el trabajo, adaptación al cambio, gestión del impacto ambiental, etc.
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Aspectos externos: relaciones con las comunidades locales, socios comerciales, proveedores, consumidores, derechos humanos, actuaciones concretas con los problemas ecológicos, etc.
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Prácticas de la RSE creíbles y transparentes a través de los informes, auditorías éticas y sociales, etiquetas sociales y ecológicas e inversiones responsables socialmente.
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Establecer conversaciones con los grupos de interés: crear un foro: representantes europeos del empresariado, de las personas trabajadoras, consumidores, sociedad civil, asociaciones profesionales y redes de empresa.
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Apoyar y cohesionar los acuerdos internacionales existentes: normas de la OIT, directrices de la OCDE para multinacionales, pacto mundial, etc.
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Utilizar la triple cuenta de resultados: áreas económicas, sociales y ecológicas. Son la base de los informes y memorias.








